La Supalata: Celebración tradicional de la Nación Saraguro, Ecuador

Marzo 2018 

La Supalata es una celebración tradicional de la Nación Saraguro, en las montañas de Ecuador que se ha traspasado de generación en generación, realizándose en épocas cercanas al equinoccio del 21 de marzo, principio de las cosechas y recolección de los frutos, celebrando la vida en armonía con la madre tierra y el buen vivir en sus comunidades.

La Supalata es una fiesta donde los integrantes de las comunidades visitan casa por casa a recibir alimento (mayormente preparados a base de maíz) recién cosechado o producido durante el año. Algunos van disfrazados y acompañados por músicos que cantan y bailan y si en algún caso no son convidados con alimentos, gritan y vociferan a los integrantes de la casa y arrojan en sus campos “malas” semillas.

El concurso de la Supalata tiene por finalidad recuperar la tradición de esta fiesta. Es organizado por la Agrupación Ucors-Sayta de la parroquia San Lucas, su presidente Manuel Macas y la comunidad de la Mamita Carmen Lozano, quien en representación de las mujeres kichwas de la Nación Saraguro, está a cargo de reunir los recursos que permitan esta instancia participativa.

Este año 2018 participan siete comunidades de la Nación Kichwa´Saraguro quienes a partir de las 5 de la tarde comienzan a llegar al lugar del concurso: el gran Centro Comunal de San Lucas, espacio techado con escenario y gradas para la cultura y el deporte.

Por otra parte, luego de almorzar en la comunidad de Carmen Lozano, con integrantes del Pueblo Nación Oneida y Seneca de América del Norte en un intercambio propiciado por Alianza Milpa, se reúnen y comienzan a preparar los alimentos que, como comunidad organizadora, ofrecerá a los participantes luego del concurso.

Una vez reunidos los integrantes de las siete comunidades participantes, se dirigen a la capilla del pueblo de San Lucas, preparando sus instrumentos y afinando los detalles de sus presentaciones; una vez ahí reunidos parten todos en peregrinación hasta el Centro Comunal donde son esperados por un jurado y un escenario con música pasada por un DJ de la zona, amplificación e iluminación durante todo el proceso; el jurado por su parte entregara puntaje por los diversos aspectos a todos los grupos participantes.

Uno a uno van mostrando como se a realizado desde siempre esta tradición en sus comunidades, niños mujeres, ancianos, algunos vistiendo transgeneramente realizando diversas simulaciones de los actores comunitarios. Así transcurren 5 horas de sano compartir y especial gratitud de los ancianos que se alegran de recuperar la tradición comunitariamente. Cuando las 7 comunidades ya han representado su propia Supalata, se arma un baile entre todos los presentes, de media hora de duración, con ritmos locales tradicionales, a cargo del DJ de la zona.

Luego se dan a conocer los ganadores del concurso: El primer lugar se premia con un ternero, el segundo lugar con un borrego y el tercer lugar con 50 pollos, más algunos incentivos en dinero. Los ganadores, entre risas, agradecimientos y recomendaciones, suben al escenario a recibir sus premios y entregar unas sentidas palabras. Los miembros del jurado, Luz Namicela y Gabriela Albuja, a través de sus palabras, refuerzan el sentido del concurso de mantener viva la tradición invitando a salir ahora a las comunidades a practicar, retomar, festejar la Supalata.

Terminada la jornada y ya de noche, todos se dirigen a una casa cercana de la comunidad donde en largas filas son servidos: sopa de entrada, y de segundo un estofado de tripas, arroz, yuka y plátano acompañado de chicha de jora (maíz).

Así se despiden entre marcadas sonrisas y compromiso de encontrarse el año próximo en el mismo lugar e convivir en torno a las tradiciones mas profundas que se respiran en estas altas y generosas tierras.

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